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El sistema alemán de FP Dual, un ejemplo a seguir para impulsar la cualificación y el empleo entre los jóvenes

El Gobierno alemán reconoce que este modelo es la clave para que la tasa de paro juvenil esté por debajo del 7%

Reportaje

Cada verano, miles de jóvenes en Alemania presentan sus solicitudes para conseguir una plaza de Formación Profesional Dual. Este modelo permite a los alumnos aprender una profesión en un centro educativo, al mismo tiempo que trabajan en una empresa o Administración, y cobran un salario poniendo esa profesión en práctica.

El éxito de la FP Dual alemana es uno de los factores que influyen en la buena marcha de su mercado laboral. Todos los agentes implicados en el sistema se muestran orgullosos de él y la respuesta social de la juventud queda reflejada en la gran cantidad de peticiones que reciben las empresas. 

En la actualidad, hay 1,4 millones de aprendices cursando uno de estos títulos de FP Dual. Los estudios duran entre 2 y 3,5 años y capacitan para 327 profesiones distintas. El Gobierno alemán reconoce que este sistema es la clave para que la tasa de paro juvenil en Alemania esté por debajo del 7%.

Cuando finalizan su educación general, a los 16 años, los estudiantes alemanes pueden escoger entre cursar el bachillerato, acudir a una escuela profesional a tiempo completo, u optar a una plaza de FP Dual. Para conseguir dicha plaza, los únicos requisitos son haber terminado la educación básica y haber sido admitido previamente por una empresa como aprendiz.

En la mayoría de los casos, la búsqueda de la plaza en una empresa se hace directamente por el estudiante, aunque también pueden acudir a las oficinas públicas de empleo para que les ayuden a encontrar estas empresas dispuestas a formarlos. Una vez que han sido aceptados por la empresa, ésta les inscribe en la escuela profesional que les impartirá la parte teórica, al mismo tiempo que trabajan.

¿Cómo funciona?

Lo habitual es que las pequeñas empresas opten porque los aprendices acudan al trabajo tres días a la semana y a la escuela los dos restantes. Mientras que las grandes compañías prefieren organizar los dos o tres años que dura este tipo de formación en periodos más largos de tiempo, alternando varias semanas formativas, con otras seguidas solo de trabajo en la empresa. En cualquier caso, los aprendices siempre estarán un tercio del tiempo en la escuela y los dos tercios restantes, trabajando.

Este reparto se repite en la financiación del sistema, ya que el Estado aporta aproximadamente el 30% del coste de esta formación, a través de las escuelas (unos 5.400 millones al año), y las empresas invierten el 70% restante, costeando los salarios de sus aprendices. Las empresas no reciben ningún tipo de incentivo y las retribuciones a los aprendices varían en función de la profesión que se aprenda. Al finalizar el periodo formativo, los alumnos deben aprobar un examen, mitad práctico y mitad teórico, para titularse. 

Según la Oficina Federal de Estadística alemana, el 21% de las compañías alemanas participa en el sistema de formación dual, capacitando a más de medio millón de nuevos aprendices cada año. Una vez superado el periodo formativo y el examen final, estas empresas incorporan aproximadamente al 66% de sus aprendices a sus plantillas. La inversión media en cada uno de estos aprendices es de 18.000 euros por año. Si bien, las compañías calculan que aproximadamente el 76% de esta inversión se amortiza a través de la propia aportación productiva del alumno durante los periodos en los que trabaja en la empresa.

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